Cómo Laura sanó la relación con su madre curando su herida interior y sin mediar una sola palabra con su mamá.  

Esta es la historia real de una persona. Laura es un nombre seudónimo para mantener la identidad de la persona protegida. Pero lo que vas a leer aquí es exactamente como sucedió y si ella consiguió sanar una herida interior, tú también lo puedes hacer con los mismos pasos que ella siguió. Este post tiene 4 partes, y está estructurado de esa forma para que puedas ver con mucha claridad el proceso que hizo Laura para sanar su herida con su mamá.

Parte 1: Antecedentes 

Recuerdo a una clienta con la que trabajé, Laura, que me decía que percibía que su madre no la quiso mucho porque nunca se puso a hacer los deberes del colegio con ella. Lo que Laura echaba en falta por parte de su madre al no haber hecho los deberes escolares juntas, era que su mamá no “le había dado suficiente” 1/ Dedicación y 2/ Tiempo para estar con ella.

En este caso, la percepción de que su madre no había estado presente con ella mientras hacía los deberes le generó a Laura un dolor asociado a la percepción de falta de amor (vacío) debido a ese hecho, y esto hizo que mi clienta asumiera la creencia o pensamiento de que su madre, efectivamente, no la quiso lo suficiente. Esto te puede parecer insignificante, pero para mí clienta era una espina muy gorda que tenía clavada en su corazón.

Parte 2: Ver el otro lado…

Le pregunté a Laura acerca de los beneficios que había tenido al percibir que su madre no había estado presente físicamente haciendo los deberes con ella y la primera respuesta que recibí fue una carcajada como diciéndome

  • Venga Óscar, ¿me estás tomando el pelo? ¿Para esto te cuento mi vida…? ¿Cómo va a haber beneficios en esta situación…

Le sonreí con mucha amabilidad, sabiendo que mis preguntas la estaban desafiando, y le volví a hacer la misma observación:

  • Laura, vamos a considerar esta perspectiva a ver qué encontramos. Nunca te has hecho la pregunta que te acabo de hacer y realmente, si nunca te haces una pregunta jamás conocerás la respuesta que te puede ofrecer.  Quizás te sorprenda, no tienes nada que perder, a fin de cuentas, es solo una pregunta. Miremos la perspectiva que nos ofrece y a ver qué encontramos…¿Te Parece? – Le pregunté
  • Sí, está bien. Hagámoslo.
  • ¿Cuáles han sido los beneficios que has tenido, en aquel momento, al percibir que tu madre no estuvo haciendo los deberes escolares contigo?

Y entonces, amparada en mi certeza más que en sus dudas, ella empezó a hacerse la pregunta y su mente empezó a mostrarle escenarios de su vida de aquel entonces que no había vinculado con este hecho de que su madre no hiciera las tareas con ella. Y de pronto vi en su rostro el reflejo de que empezaba a descubrir cosas interesantes…La pregunta estaba mostrándole perspectivas nuevas

  • Dime Laura, qué estás descubriendo…¿Qué beneficios tuviste al percibir…
  • Pues…desarrollé una súper memoria.
  • ¡Qué bien! ¡¡Y qué más?! ¿Qué otro beneficio tuviste?
  • La concentración también se me agudizó y era capaz de concentrarme completamente.
  • …¡ah! ¿y qué más…?
  • …y esto aceleraba mi aprendizaje, me hacía ser más rápida y no tenía que invertir demasiadas horas para los deberes.
  • ¿Qué otro beneficio has tenido al percibir que tu madre no hizo los deberes contigo?
  • Mis compañeros en clase me admiraban por esa habilidad. Me tenían mucho respeto.
  • ¿Y cómo esto también fue un beneficio para ti? – Yo le ayudaba, a través de mis preguntas y de la certeza de que ahí donde ella veía falta de amor, no había en verdad falta de nada, a que su mente se enfocara en los escenarios de su vida de aquel momento que aún ella no había relacionado con ese vacío de falta de amor de su madre. Y no paraba de hacerle la misma pregunta una y otra vez. Y continúo diciéndome…
  • …mi hice muy amiga de cristina, mi vecina, que también íbamos a la misma clase.
  • ¿Y de qué forma fue un beneficio para ti la amistad con Cristina?
  • …pues que su madre me trataba como a una hija, y nos hicimos muy amigas, como hermanas de toda la vida…
  • ¿Y eso es importante para ti? ¿Esta amistad ha sido muy valiosa en tu vida?
  • Sí, la más importante. Todas las tardes nos veíamos y su madre, como sí se sentaba con ella a hacer los deberes, a mí me servía para comprobar que lo que había hecho estaba bien. Y también a veces hacíamos los deberes juntas y su madre nos lo corregía a las dos.
  • Ósea que tenías a la madre de Cristina que hacía contigo el rol de mamá ¿No?
  • Sí…
  • ¿Y de qué forma esto fue un beneficio en tu vida, en ese momento y más adelante…?
  • …que la amistad que he cultivado con Cristina dura hasta ahora y es uno de mis pilares emocionales en mi vida, también ahora. Y con su madre me llevo genial…es como mi familia…

Después de haber conectado estos beneficios con el hecho de que su madre no hacía los deberes con ella, el dolor inicial había bajado considerablemente ya que había descubierto que no había solo “carencia” por no haber tenido la opción de hacer los deberes con su madre, sino que también había habido una “ganancia” en su vida. Y era una ganancia muy importante para ella, según su escala de valoración. Cuando Laura vio todos estos beneficios y otros más que seguimos trabajando, su sensación de que su madre no la había querido, había disminuido porque ahora percibía que el hecho de que su madre no hubiese hecho las tareas con ella, no era tan malo en medio de todo.

Entonces le pregunté acerca de su madre, que me contara un poco sobre ella y sobre lo que era importante para su mamá. Y vimos que su madre apenas había acabado la enseñanza básica y no había seguido ningún estudio, es decir que para su madre haber estudiado no había estado en las prioridades de su vida y vimos también que, quizás, era muy probable que no se sintiese cualificada para ayudar a su hija a hacer los deberes. Y aquí, Laura, se dio cuenta de que si su mamá la hubiese ayudado a hacer los deberes como ella tanto quería y le hubiese gustado, realmente la habría entorpecido más que otra cosa.

Cuando aceptó que esto hubiese podido ocurrir con toda probabilidad, sintió más alivio aún, porque ya casi no había ninguna “razón de quejarse” de que su madre no hiciese las tareas con ella. Había descubierto que eso que le había estado pareciendo tan malo, que su madre no hiciese las tareas con ella, le había traído cosas tan buenas a su vida y posiblemente si su madre hubiese hecho las tareas con ella no tendría esos beneficios que ahora ella valoraba tanto. En este momento, a laura se le humedecieron los ojos y sintió un alivio propio de la gratitud que empezaba a sentir hacia su madre por no haber hecho con ellas los deberes escolares…

Parte 3: No falta, está de una forma no reconocida…

En este preciso momento, el dolor de la herida producida por la percepción de falta de amor (vacío) debido a ese hecho, había desaparecido. Y fue entonces cuando le pregunté qué es lo que echaba en falta exactamente de que su madre no hiciese los deberes con ella y me dijo:.

  • “…lo que eché en falta era su cariño, sentía que yo no era importante para mi mamá. Echaba en falta su falta de dedicación y tiempo conmigo para eso.
  • Laura, dime, ¿cómo te mostraba tu mamá su cariño? ¿De qué manera te hacía sentir que tú eras importante para ella? ¿De qué forma tu madre te mostraba dedicación y te daba su tiempo?”

Y al principio se quedó sin decir palabra, pero después de lo que acaba de descubrir, ya no dudó de que quizás estas preguntas le aportarían otro valor. Y ella se las repetía mentalmente mientras yo también se las repetía varias veces en voz alta, y al cabo de unos momentos, me respondió con la voz un poquito quebrada, como dándose cuenta de algo valioso…

  • Sí, es cierto…me hacía las cenas que yo elegía….Me llevaba de compras a las tiendas que quería….y sobretodo, siempre, siempre, siempre, siempre me tenía mi ropa limpia y ordenada….

Cuando Laura vio este cuadro completo, acababa de darse cuenta que eso que echaba en falta de su madre, “cariño y dedicación” también lo había recibido, pero a través de los valores de su madre, que eran cocinar, mantener en orden la casa, ocuparse de que a su hija no le faltase ropa, etc.

En este momento, Laura estaba emocionada y sintió por primera vez en mucho tiempo que su madre la había querido siempre, y que si ella había sentido lo contrario se debía a que había estado buscando el cariño y la dedicación de la madre de una forma en la que no era posible que su madre se lo demostrara porque no eran los valores de su madre. Y ahora que había visto que su percepción de vacío fue ilusoria, y que lo que asumió que le faltaba nunca le había faltado, que siempre estuvo en su vida, pero de una forma en la que ella no se había dado cuenta, le pregunté:

–¿Preferirías ahora que hubiese sido tu madre la persona que te hubiese ayudado con los deberes?

No, no. Está perfecto como fue.

Parte 4: Conclusión.

Y Laura cogió su moneda de oro. Dos meses más tarde encontró un hombre, con el que ahora sigue y con el que hace unos meses estaba planeando tener un hijo.

Reconocer que lo que echas en falta ya lo tienes de una forma no reconocida hace que dejes de vivir tu vida desde la carencia. Cuando haces este ejercicio sobre una memoria del pasado, la carga emocional que te condicionaba se disuelve, como has visto que le pasó a Laura. Cuando haces este ejercicio sobre algo que percibes que te falta hoy porque aún no lo has conseguido, el dolor por no haberlo conseguido se disuelve y una vez disuelto te inspira a ponerte a trabajar para manifestar lo que deseas de la forma que deseas.

Deseo que te haya sido útil. Ahora eres tú quien tiene que hacer su tarea. Sigue los pasos que hizo ella y tendrás tu éxito garantizado. A continuación te los describo:

Resumen:

  1. Lo que condenas de tu pasado lo atraes, te conviertes o lo creas (Cruz)
  2. Si amas lo que es por lo que es, se convierte en lo que quieres que sea (Cara)

Para ir del estado 1 al estado 2 repite cada uno de los pasos 1 al 7 abajo indicados y conseguirás una de estas cosas:

  1. …si amas y abrazas a tu pareja por quien es, se convertirá en lo que quieres que sea… 
  2. …si te amas y abrazas a ti por quien eres hoy, te convertirás en lo que quieres ser… 
  3. …si amas y abrazas tu pasado por lo que fue, podrás crear el futuro que sueñas”.

¿Cuanto vale si consigues alguna de estas experiencias? Invaluable o dicho de otra forma: una moneda de oro.

Pasos para coger una moneda de oro

Paso 1: Lee la historia de “Cómo Laura sanó la relación con su madre curando su herida interior y sin mediar una sola palabra con ella”.

Los siguientes pasos consisten en replicar exactamente igual, es decir, hacer lo mismo que hizo Laura con su mamá para que tú consigas el mismo resultado. Si tú tienes algo incompleto con tu madre, podrás liberarte de ese dolor, como hizo ella. Y si es con otra persona con quien te sientes incompleto, también lo vas a conseguir. Solo traslada todo lo referido a esa persona siguiendo los pasos que siguió Laura. Para ayudarte mejor, lee su historia al menos 2 o 3 veces.

Paso 2: Encuentra la carga emocional.

Encuentra un momento del pasado en el que percibas y recuerdes que “algo” te faltó recibir de “alguien”. Define exactamente lo que percibes que te faltó, tu vacío, es decir la carencia que aún percibes debido a lo que alguien hizo o dejó de hacer.

Ejemplo: Laura echaba en falta por parte de su madre al no haber hecho los deberes escolares juntas que su mamá no “le había dado suficiente” 1/ Dedicación y 2/ Tiempo para estar con ella.

 

Paso 3: Equilibra tu percepción

Responde a esta pregunta. ¿Qué beneficios he tenido al percibir que “no recibí xxxx (escribes la carencia que encontraste en el paso anterior) de la persona xxxxx (escribes el nombre o apelativo de la persona) que me hubiese gustado recibir?

Esta es la pregunta que se hizo Laura: ¿Qué beneficios he tenido al percibir que no recibí de mi mamá “la dedicación y tiempo para hacer los deberes escolares conmigo y me hubiese gustado?

Y esta pregunta la repites una y otra vez, y verás que inmediatamente tu consciencia, a través de tu mente, te mostrará respuestas, igual que se las mostró a Laura. Lo que ella descubrió lo podrás leer en su historia. Encuentra al menos 30 beneficios distintos. Algunos se repetirán en diferentes áreas de tu vida. Busca tantos diferentes como puedas. Y puedes encontrar el beneficio del beneficio, y luego otra generación de beneficio del beneficio del beneficio. Ejemplo: Beneficio 1 – Beneficio de haber tenido el beneficio 1 y un tercer Beneficio del beneficio 2. De esta forma, solo encontrando 10 beneficios, podrás sacar 30 beneficios en total.

Encuentra los beneficios enlazando logros, ganancias y beneficios que has obtenido debido a que percibiste esa carencia. Y especialmente busca aquella contribución que esa percepción te hizo a ti o a tu vida y asegúrate que estén conectadas con lo que más valoras hoy en tu vida o en ti.

Paso 4: Mira a través de los valores de la otra persona

Ahora, párate a pensar cuáles son los valores individuales de esa persona, qué es lo que más valora, cuáles son sus prioridades o a qué le da más importancia la persona con la que estás haciendo este trabajo. Mira a través de sus ojos lo que le mueve a hacer eso de esa forma. Y continúa mirando detenidamente si lo que esperabas que esa persona te pudiese dar, era realista recibirlo de esa persona, si era realista recibirlo a través de sus valores. Mira si tenía el conocimiento, la sensación de valía necesaria o las habilidades convenientes para darte lo que tú esperabas que te diese de la forma que lo esperabas.

Paso 5: Encuentra la forma no reconocida

Y ahora, pregúntate: ¿De qué forma “nombre de la persona o su apelativo” me daba xxxx (escribes la carencia que encontraste en el paso 2)? Y observa cómo a través de sus valores, te dio lo que percibiste que no habías recibido.

Esta es las preguntas que se hizo Laura: ¿De qué forma mi madre me mostraba dedicación y me daba su tiempo?” ¿Cómo me mostraba mi mamá su cariño? ¿De qué manera me hacía sentir que yo era importante para ella? 

Paso 6: Encuentra los perjuicios

Ahora, para asegurarte que tu percepción está equilibrándose y que estás a punto de recoger tu moneda de oro respecto a esta situación que estás trabajando, pregúntate: ¿Qué perjuicios hubiese tenido en mi vida si xxxxx (nombre de la persona sobre la que haces este ejercicio) me hubiese dado xxxxx (la carencia inicial) de la forma que me hubiese gustado?

Esta es la pregunta que se hizo Laura: ¿Qué perjuicios hubiese tenido en mi vida si mi mamá me hubiese dado su cariño y atención poniéndose a hacer los deberes escolares conmigo?

Esta parte no está escrita en la historia de fora explícita, pero si te la has leído deteninamente te darás cuenta de que las respuestas están implícitas en la historia.

Último paso: Recoge tu moneda de oro

Solo responde a este pregunta: ¿Preferirías ahora que hubiese ocurrido lo que dices que no ocurrió?

Esta es la pregunta que se hizo Laura: ¿Preferirías ahora que hubiese sido tu madre la persona que te hubiese ayudado con los deberes? 

Esta pregunta solo tiene 2 respuestas:

  1. Respuesta 1: “No, no. Está perfecto como fue” – Si esta es tu respuesta, ya tienes la moneda de oro en tu corazón.
  2. Respuesta 2: “No, pero…” o “Bueno, entiendo pero…” o “En mi caso no funciona así porque…”

Si éstas o algo parecido es la forma en que respondes a la pregunta de arriba, tienes dos opciones. A/ ármate de paciencia y repite todo paso a paso. B/ Quédate como estás y olvida que me has leído…

Bueno, y también… te queda otra tercera opción: consúltame tu caso. 

 

Un abrazo

Óscar Durán Yates

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